El agua de nuestro pozo termal es mesotermal, mineralo medicinal, con una temperatura de 37 a 42 grados en las piscinas termales.
De acuerdo a sus características físico químicas, son cloruradas – sulfatadas – sódicas y poseen amplias acciones terapéuticas.

Beneficios de las aguas termales

El agua mineraliza y caliente de las “termas” tiene diferentes efectos en el cuerpo humano. Algunos autores las dividen los beneficios de las aguas termales en tres, biológica, física y química, aunque en realidad todas actúan al mismo tiempo.

El baño en aguas termales aumenta la temperatura del cuerpo, matando gérmenes, entre ellos virus, además aumenta la presión hidrostática del cuerpo, por lo que aumenta la circulación sanguínea y la oxigenación. Este aumento en la temperatura ayuda a disolver y eliminar las toxinas del cuerpo.

Cuando una persona se expone a un baño termal, recibe la acción directa de la temperatura de las aguas termales en forma de shock, y los minerales comienzan a ser absorbidos en pequeñas concentraciones por la piel. Una vez en el organismo, los minerales son depositados en el tejido celular subcutáneo, y desde ahí ejercen su acción activando el metabolismo orgánico a través del eje hipotálamo-suprarrenal.

Entre las propiedades curativas de las aguas termales, se destacan las siguientes:

  • Mejoran la alimentación de los tejidos del cuerpo en general, motivo por el cual aumenta el metabolismo.
  • Estimulan las defensas del organismo.
  • Depuran la sangre, eliminándose las toxinas y productos de desechos por la sudoración y diuresis que provocan.
  • Estimulan las secreciones del tracto digestivo y del hígado, ayudando así a la digestión.
  • Reactivan el metabolismo retardado en muchos reumáticos.
  • Tienen poder desestabilizante sumamente útil, considerando la participación alérgica en el orden de las afecciones reumáticas.
  • Reeducan el sistema termorregulador, de enorme importancia en el reumático que ha perdido su capacidad de reaccionar y adaptarse a los cambios del medio ambiente.
  • Su poder analgésico y calmante de dolores de estas aguas es bien conocido.
  • Relajan los músculos y por su acción revulsiva y resolutiva, actúan sobre los edemas, tumefacciones y procesos crónicos fibrosos.
  • Sedan el sistema nervioso, siendo un sedante y relajante, ideal para el stress y el ritmo de vida actual.
  • Reconstituyen y tonifican.
  • Las aguas termales ejercen acción miorelajante, sobre las contracturas y rigideces neuro-músculo-osteo-articular, de importancia en los tratamientos de rehabilitación y reeducación músculo esquelética. Su efecto sobre todo tipo de reumatismos (inflamatorios, degenerativos, no articulares, metabólicos) en algunos casos llega a ser notable.
  • Enfermedades crónicas de la piel
  • Enfermedades respiratorias leves
  • Para todos estos casos, es preciso especificar que la terapia de los baños termales tenga mayor efectividad, deberá realizarse especialmente en periodos de 3 a 4 semanas, siendo importante la consulta previa a un especialista en caso de embarazo, edad avanzada o enfermedad.

1 Comment

  1. Maricarmen del angel dice:

    Gracias. Mi niño tiene parálisis cerebral. Todo la información que lo pueda ayudar me interesa.

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